10 enero 2023 (Día 79)
Sigo hablando con la chica esta de la página, la que me dijo que no buscaba nada que no fuera amistad. Y también me ha contestado otra. Estuvimos hablando un rato (aquí suele haber más intercambio de mensajes, no sé porque, pero está muy bien, le da más fluidez a la conversación) y va bien la cosa. Con bien no me refiero a que se me haya declarado y quiera tener cinco hijos conmigo, con bien me refiero a que le hablo y me responde, que no es poco. Sé que es triste, pero es así, conseguir mantener una conversación es una lucha a muerte, al menos en mi caso. Sé que hay hombres que con cruzar la mirada con una chica ya la tienen en el bote, pero no es mi caso, obviamente. Soy un tío ridículo, me alegro porque una chica me hable, pero las cosas son así, no todos tenemos la misma suerte. Supongo que si me lee alguno de esos afortunados que menciono se reirá de mí. Lo comprendo, si yo estuviera en su lugar, imagino que también lo haría. Pero si me estás leyendo y eres un hombre así, te digo, querido amigo, que la única diferencia entre tú y yo es la suerte. A lo mejor te hartas a ligar porque eres guapo, alto y simpático. Lo más seguro es que si tienes eso no hayas hecho nada para tenerlo, será algo que te venga dado. En mi caso no lo tengo, la vida no me lo ha dado, pero me estoy esforzando por mejorar lo que tengo. Es posible que tú tengas lo que yo quiero sin esfuerzo, pero ¿eso no le quita valor a lo que tienes? Tal vez, que yo consiga (con mi esfuerzo y mi trabajo duro) que una chica me siga un rato de conversación tiene más mérito que tú (con tu suerte) te acuestes con cuatro chicas distintas en una misma semana. Así que, con mis resultados insignificantes y prácticamente inexistentes, tal vez no deberías sentir pena por mi, sino admiración.
Y esto lo aplico a todo. Por ejemplo, esos niños pijos que presumen de tener un Ferrari. Lo tienes, sí, pero ¿por que? ¿Que has hecho para conseguirlo? Cuando un pijo de esos presume de lo que tiene, realmente está presumiendo de su suerte. ¿De verdad eso es algo de lo que presumir? No sé, cada uno sabrá.
Y tú, querido lector, si en vez de ser un afortunado eres un desgraciado que no tiene nada pero se deja la piel para conseguir algo, creo que sí tienes motivos para sentirte orgulloso.
En fin, otra reflexión tonta de estas que me surgen.
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