25 diciembre 2022 (Día 63)

Ya he cumplido con la cena de nochebuena, y como era de esperar, acabé harto. No es que me lleve mal con mi familia, tenemos buena relación. El problema es esa "celebración", que hace que se conviertan en monstruos. No sé porque, pero es como si les produjera el impulso de revisar las vidas de todos, y en especial la mía. Se ponen a cotillear: ¿No te has echado novia? ¿No has pensado en comprar un piso en vez de vivir alquilado? ¿Por que no retomas los estudios? Y luego vienen las comparaciones: Pues el hijo de fulanita, que estaba soltero, se ha echado novia y está muy contento. Pues tu primo Cejismundo (nombre ficticio, no tengo ningún primo llamado Cejismundo) ha pedido una hipoteca y ahora tiene su propio piso. Pues Menganito tiene tu edad y se ha puesto a estudiar para prosperar.

Y después de eso, las recomendaciones: Pues lo que tienes que hacer es vestirte bien para encontrar una buena chica (traduzco: vestir bien = como se vestía hace 50 años). Pues en el trabajo hay que rendir el doble de lo que te pidan para que te asciendan. Pues nunca es tarde para estudiar, y tú eres muy joven.

Y para acabar, veinte minutos de conversación entre mis abuelos hablando sobre lo manirrotos que somos los jóvenes: Pues antes nos conformabamos con lo que hubiera, ahora quieren vivir como señoritos. Todos tienen que ir con teléfonos de los últimos y con todo de marca.

Y yo aguantando todo eso con cara de poker.

¿Por que lo hacen? ¿Les gusta hacerme sentir mal? Joder, si estoy solo, mi trabajo es una mierda y no tengo un duro no es porque yo quiera, es que la vida me trata así. Hago lo que puedo. De hecho, hago mucho por solucionar esto, pero no soy capaz. Tengo claro que no lo hacen con mala intención, pero eso no quita que ese tipo de comentarios no me duelan.

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