24 diciembre 2022 (Día 62)

Ayer estuve en el gimnasio. No me apetecía nada, pero fui. Estaba en la bici, pedaleando desganado, y entró Casio. Se me acercó y me dijo que llevaba días sin verme por ahí, que si me pasaba algo. Le dije que no, que estaba bien, y él insistió. Me comentó que tenía mala cara, como si estuviera preocupado, y al final le acabé diciendo que llevaba unos días malos, que andaba de bajón, pero que no me pasaba nada en concreto. Me estuvo animando. Decía que no me preocupara, que si había solución no había que preocuparse, y que si no la había, entonces preocuparse servía de menos. Luego me fui a hacer pesas, y él andaba ya con unos y otros, pero no me soltaba. Todo el tiempo venía a decirme algo, cualquier chorrada para animarme. De verdad que se le veía con ganas de levantarme el ánimo.

Manda huevos, que con la tirria que le tenía yo a este, y ahora va a resultar que es el que más me cuida.

Esta noche tengo la puta cena de nochebuena, que pocas ganas.

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