22 diciembre 2022 (Día 60)
Llevo un par de días mal, no lo voy a ocultar porque además creo que es evidente. Ayer tampoco fui al gimnasio, y hoy tengo intención de que sea igual. Sé que debería ir, pero no tengo ninguna motivación. No soy capaz. A lo mejor mañana me arrepiento de no ir hoy, no lo sé. La cuestión es que aunque hoy me fuerce a ir, tal vez otra semana pase algo y no pueda. Como la semana que hubo dos fiestas y no pude ir. Yo quería ir, pero no pude por razones ajenas a mí. No puedo controlarlo todo, y a lo mejor es tontería que me empeñe en esforzarme en controlar la parte que sí puedo porque tal vez es una parte insignificante que no va a suponer nada en el resultado.
Es como si el destino me impidiera llegar a donde quiero, y además, jugara conmigo. Me hace pensar que puedo conseguir cosas, que puedo cambiar, pero la realidad es que si lo intento, me lo impide. Esforzarme en convertirme en esa persona que me gustaría ser es como perseguir el horizonte. A veces veo que lo puedo conseguir, y cuando estoy motivado y alegre, la vida me lo aleja y me devuelve a la realidad, y me deprimo. Quizá sea mejor asumir como soy y como es mi vida, y que nunca cambiará. A lo mejor así consigo no caer en más depresiones tontas.
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