14 diciembre 2022 (Día 52)

Esta mañana he visto a la chica del trabajo, la que contaba que me hacía tilín. No he hablado de ella estos días porque no tenía nada que contar ¿Que voy a contar si ni siquiera la he visto? Y aunque no voy a negar que a ratos he pensado en ella, he intentado no hacerlo. Pues hoy estaba en el trabajo, simpática como siempre. Yo, por mi naturaleza de hombre apocado (lo reconozco, aunque me joda), suelo dejar que sean otros los que me "inviten" a entablar una conversación, salvo con amigos y demás gente cercana. Pues bien, por lo del lunes en el gimnasio (y ayer fue igual, muy majos todos) estoy bastante subido. Ahora me codeo con la "clase alta" del gimnasio, así que, en cierto modo, he pasado a ser uno de ellos. Es como si hubieran subido mi categoría social. Y siendo así ¿por que no iba yo a iniciar una conversación? Seguro que cualquiera estaría encantado de que le hablara (como me pasaba a mí con Casio).

Con esa mentalidad me fui a por ella y la saludé con toda mi gracia. Estuve bien, simpático, y la chica se reía conmigo. Al final se tuvo que ir a hacer sus cosas, pero pasamos un rato ameno, y yo llevo desde entonces con un ánimo que me como el mundo.

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