3 noviembre de 2022 (Día 11)
Parece que mi cuerpo se va adaptando al gimnasio, ya no sufro tanto. Estuve hablando con el monitor de las cosas que había leído sobre entrenamiento, me estuvo respondiendo a dudas y explicando cosas. Este hombre sabe mucho, al menos de lo suyo. Al salir me asalto a la mente un pensamiento. Yo era (creo que todavía soy) prejuicioso respecto a la gente del gimnasio. Los tenía como personas incultas, y parece ser que no, que el hecho de entrenar no te vuelve tonto. Físico y cabeza no son cosas excluyentes, yo mismo entreno el cuerpo y la mente a la par (me acabo de poner como ejemplo de algo bueno, el método Fermín funciona). A lo que voy: creo que veía a la gente de gimnasio como incultos para estar yo por encima de ellos en algo, sentir que soy mejor. Esto puede ser un complejo de superioridad (realmente me veo por encima) o de inferioridad (me veo por debajo y mi subconsciente busca la manera de darle la vuelta a la tortilla), no lo tengo claro. El tema es que parece ser que me gusta estar por encima de los demás (supongo que, en mayor o menor medida, como a todos), ser mejor que ellos. Obviamente no es algo que pueda explotar mucho porque no tengo en que, pero tal vez si consigo cierto nivel en algún campo me acabe comportando con superioridad.
Me vino a la mente los campeones de los concursos de la tele, esos que rebosan conocimiento y a los que me gustaría parecerme, gente que producen admiración, pero también me vino a la mente esos imbéciles que van de sabidillos y que dan lecciones de todo a todo el mundo sin que nadie les pregunte, gente que produce rechazo. No soporto a esa gente, ni yo ni nadie, y me da miedo que, si consigo un buen nivel cultural, acabe siendo así, un gilipoyas. Volverme un gilipoyas por haber conseguido un físico de revista no me preocupa porque dudo que eso llegue a pasar, pero con la cultura si lo veo posible.
El método Fermín tiene un objetivo claro, ser mejor, pero no ser mejor que los demás, sino ser mejor de lo que soy ahora mismo. Aunque logre mejorar enormemente en un campo, si eso me convierte en un gilipoyas no veo que el cambio haya sido bueno.
Creo que me voy a poner otro objetivo más: no volverme gilipoyas.
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