29 noviembre 2022 (Día 37)
El lunes ha sido maravilloso. Después de escribir la entrada de ayer me fui al gimnasio y en mitad del entrenamiento, al acabar un ejercicio, el monitor me felicitó. Me dijo que era impresionante el cambio que había pegado en poco tiempo, que siga, que voy bien. Me gustó, la verdad. Supongo que a todos nos gusta que valoren nuestro esfuerzo. Llego a casa, me ducho, me meto en la página y me encuentro con que tengo dos mensajes nuevos. Uno de la chica con la que estaba hablando, y otro de otra a la que saludé ayer. Vamos, que ahora tengo dos frentes abiertos. La primera me dijo de donde era, y yo le dije de donde era yo. Le estuve contando que conozco su zona, que voy a veces porque tengo allí un amigo. Todo mentira, pero me pareció una buena forma de seguir la conversación y dejar caer que podía ir por allí. La otra me dijo —hola—, y yo le pregunté que tal estaba.
La verdad es que bastante bien el día, a ver si hoy sigue mi racha. De momento en el trabajo he tenido un día tranquilo, así que pinta bien.
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