1 noviembre 2022 (Día 9)
El gimnasio ayer no estuvo mal. El entrenamiento en si no me gustó, pero sí el haberme forzado a hacerlo. Objetivo cumplido, podríamos decir. Antes de empezar a entrenar le comenté al monitor lo de vomitar. Me dijo que no me preocupara, que era algo normal. Me estuvo explicando que los ejercicios de pierna son muy demandantes (utilizó esta palabra) y producen mucho ácido láctico, y por eso se puede acabar así. Que estuviera tranquilo, que ahora me estoy adaptando, que vaya poco a poco y que no es común que pase, aunque a veces pasa, y que no son más que gajes del oficio. Eso del acido láctico no lo había escuchado yo en la vida. Me estuvo dando una explicación sencilla, no demasiado técnica, y me dio la impresión de que lo hizo así no porque no tuviera un conocimiento más profundo sobre el tema, sino para que yo le entendiera. A mi, que como mis amigos siempre he asociado la gente de gimnasio con ignorancia, me sorprendió verme recibiendo una explicación sobre biología por parte del monitor. Yo pensaba que esta gente solo conocía los ejercicios y ya, pues parece ser que no.
Eso que me ha enseñado me vale para el tema de culturizarme, y tal vez luego busque más sobre estos temas.
Hoy, como es fiesta, el gimnasio está cerrado, así que me libro. Por un lado me gusta, hay que reconocerlo, pero también admito que me da cierta rabia. Me parece desaprovechar toda la motivación que tengo ahora mismo. Pero bueno, no es culpa mía, ya iré mañana.
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