30 octubre 2022 (Día 7)
Ayer me levanté tardísimo por el cansancio que arrastro. No hice nada relevante en todo el día (para eso son los sábados, para no hacer nada), y pretendo que hoy sea igual. Después de toda la semana sacrificándome por mejorar (en teoría con esto iba a mejorar mi vida, pero de momento lo que estoy es más puteado), creo que merezco un par de días para ser yo. Comí pizza y merendé bollos (que le den a la comida sana), por la tarde estuve viendo videos en Youtube y por la noche estuve cenando con amigos. No les quise decir nada del gimnasio, pero se dieron cuenta de que me movía raro (lo que me permiten las agujetas y el cansancio) y no me quedó más que confesar. Les conté que había empezado pero que el lunes me borraría, que no era para mí. Además de meterse conmigo me dieron la razón. Me dijeron que yo no era de esa clase de personas, que no era mi mundo y que no iba a sacar nada bueno de ahí. De paso estuvieron poniendo verde a la gente que va al gimnasio: que si van para compensar carencias, que si todos van hasta arriba de esteroides, que si no se les levanta... Yo todo eso no lo sé. Lo único que tengo claro es que no me vuelven a ver en uno más que para darme de baja. Aunque tuviera la certeza de que yendo se me iba a poner un cuerpazo, no me compensa. No es nada agradable entrenar hasta el punto de marearte y vomitar, y luego, al día siguiente, no poder moverte. El gimnasio ha sido una equivocación, pero no pasa nada, el método Fermín sigue adelante. Esto se trata de probar. Si en algún momento me equivoco, como es el caso, rectifico el rumbo y sigo camino hacia el triunfo.
Otra cosa que tengo clara es que entre mis amigos no hay ningún don Juan, ningún experto en relaciones, pero ya que estaba con ellos, les comenté, sin que se me notara demasiado interés, que maneras hay de conocer mujeres. Todos coincidieron en que lo mejor es internet. Yo nunca he sido de ligar así, pero tampoco se me ocurre otra cosa, así que igual pruebo.
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