26 octubre 2022 (Día 3)

Trabajando, en el descanso, me suelo comer un bollo (más bien varios). Pues eso se ha acabado. Desde hoy será una fruta, igual que en el postre y en la merienda. Ayer fui a la frutería y me llené la nevera de comida sana. Esta mañana he empezado, en vez de comerme un maravilloso bollo a media mañana, me he metido al cuerpo una pera. He pasado mucha hambre, la verdad, pero hay que esforzarse.

Y siguiendo con el esfuerzo, Ayer fue el segundo día de entrenamiento. El monitor me comentó al entrar que iríamos un poco más fuerte, y así fue. Lo noté mientras entrenaba, pero sobre todo lo he notado esta mañana trabajando, que no me podía ni mover. Yo no entiendo los animales que veo entrenando, haciendo kilómetros en la bici o en la cinta de correr a velocidad supersónica o levantando salvajadas de peso, como hacen para trabajar. Si yo que hago, digamos, lo que puedo, he amanecido hoy así, ellos que entrenan de esa manera tienen que quedar destrozados. O a lo mejor no, no lo sé. No sé como funcionan sus cuerpos, solo sé que al mío no le sienta bien entrenar. Después de entrenar tenía pensado seguir leyendo con lo que estaba sobre Roma, pero lo fui dejando, y con el luego más tarde, al final se me fue el día. Creo que me falta disciplina. Y hablando de disciplina, en un rato tengo que ir al gimnasio y no me apetece nada.

También he estado reflexionando sobre el tema de las mujeres. Lo de mejorar mi cuerpo está muy bien, creo que con eso seré más atractivo para el sexo opuesto (y también para el mismo, pero eso, aunque lo respeto, no me interesa), pero no por ello van a llamar a mi puerta. Mi grupo de amigos son todo hombres y mis compañeros de trabajo también. No sé como conocer mujeres, y si no tengo acceso a ellas, no puedo conseguir nada con ninguna. Así que nada, además de ponerme guapo (o intentarlo), tengo que buscar la manera de conocer mujeres.

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