24 octubre 2022 (Día 1)
Nos ponemos en marcha. Esta vez no quiero enrollarme tanto como en la presentación, así que paso directamente a enumerar mis problemas (paso 1) y después las soluciones que se me han ocurrido (paso 2), para empezar a aplicarlas (paso 3) e ir contando mis progresos. Vamos al asunto:
—Por un lado está el tema de la belleza. No me gusta nada mi físico. Soy feo y gordo. Midiendo 1,74kg peso 110kg, lo cual es una barbaridad. Y además no soy el típico gordo fuerte, sino un gordo fofo. Sé que ahora está de moda hablar de acabar con los cuerpos normativos, concienciarse de que todos son bonitos y demás. Pues lo siento, pero yo no estoy dispuesto a pasar por ahí. Yo no me quiero conformar, quiero mejorar. Mi cuerpo podrá ser bonito para muchos, pero para mí no, así que he decidido cambiarlo.
—Otro tema importante es mi poco atractivo para las mujeres (causado, creo, por el punto anterior). No soy virgen, he tenido un par de relaciones largas, pero sufriendo lo indecible para conseguirlo, y sinceramente, me he juntado con las que he podido, no con las que he querido. No le gusto a las mujeres, y quiero cambiar eso. Me dan envidia esos hombres que van por la calle y reciben miradas lujuriosas de algunas féminas que se cruzan. No pretendo ser ahora una especie de galán que tenga que quitárselas de encima, nada de eso. Solo quiero gustar y no tener que conformarme con lo único que pueda conseguir para tener una relación. Esto también le podrá molestar a muchos porque lo pueden considerar algo así como un acto de machismo. Cosificar a las mujeres y verlas como trozos de carne. ¡Nada más lejos de la realidad! Las relaciones son algo biológicamente necesario, y yo, como persona humana, lo necesito. Además, no quiero estar un día con una y otro día con otra (que tampoco sería nada malo), lo que más me gustaría sería conocer a una chica y que acabe en algo más serio, aunque eso, claro está, no depende de mí.
—Odio mi trabajo. A nadie (vocaciones aparte) le gusta trabajar, pero hay trabajos mejores y peores. Pues el mío no me gusta. Desde el lunes hasta el viernes mi mayor aliciente es que llegue el fin de semana. Vivo pensando en ello, deseándolo con todo mi corazón, y una vez ha llegado, comienza el sufrimiento porqué se acerca el lunes. Es decir, cuando trabajo sufro porqué estoy trabajando y tengo el alivio de que se acerca el sábado, y cuando no trabajo tengo el alivio de que no trabajo pero sufro porque se acerca el lunes. En definitiva, mi trabajo hace que me pase la vida sufriendo. Sé que tal como están las cosas, el hecho de tener un trabajo ya es para estar contento y no tengo derecho a quejarme. ¡Pues yo no me estoy quejando! Todo lo contrario, si hago esto es precisamente porque me he cansado de quejas. Yo no me quejo, yo actúo (o lo voy a intentar). Y mi objetivo respecto a esto es conseguir otro trabajo, o al menos, sufrir menos con el que tengo.
—Mi economía es muy mala. Dicen que el dinero no da la felicidad, y será verdad, pero no tenerlo te la puede quitar. Teniendo en cuenta como están los sueldos, el mío se podría calificar como medio tirando a bajo. El dinero en sí no es un objetivo, sino las cosas que podría solucionar con él: dejar de vivir en un piso compartido con otros dos, tener un coche mejor, mejores vacaciones, y más libertad para hacer y deshacer.
—Volverme más culto. Esto realmente no es algo que no me guste de mí, pues no considero que tenga un nivel cultural bajo, pero tampoco alto, así que me gustaría mejorarlo. ¿Sabéis los típicos cerebritos que salen en los concursos de la tele que aciertan cualquier cosa que les pregunten porque saben de todo? Pues algo así quiero ser.
De momento, estos serán los puntos en los que me voy a centrar. Si más adelante se me ocurre algo más, pues me pondré con ello. Después de todo el día meditando como solucionarlos he sacado las siguientes conclusiones:
—Respecto al tema de la belleza, no sé que hacer con la cara. Lo único que se me ocurre es someterme a cirugía, pero no pienso hacerlo por dos razones, primero que me da miedo, y segundo el punto del dinero, que no tengo. Con mi sobrepeso sí lo sé, voy a bajar la comida. Pienso comer menos y mejor. Se acabaron los bollos (alguno de vez en cuando, que tampoco hay que ser radicales) y las comidas a deshora. Y además, me apuntaré al gimnasio. Empiezo esta misma tarde. Dado que el tema de no ligar es debido a mi aspecto desagradable (o eso creo), doy por hecho que si mejoro el primer punto consigo también el segundo. ¡Dos pájaros de un tiro!
—Con el trabajo sí que no tengo ni idea. Puedo mandar mi currículum por ahí, a ver si le intereso a alguien, pero dudo que pueda encontrar algo mejor que lo que tengo ahora. El dinero va ligado al trabajo, si no me pagan bien, no hay dinero. Si tuviera suficiente ahorrado podría invertir en algo, pero no es el caso. Tal vez en bitcoin, que está muy de moda, pero no me fio.
—Con de la cultura, creo que es lo más sencillo de conseguir. Ahora con internet es fácil encontrar información sobre cualquier cosa, así que voy a dedicar media hora (o más, según me pille de tiempo y ganas) para leer sobre lo que se me ocurra en el momento.
El mejor momento que tengo para escribir es al mediodía, así que, como norma, escribiré sobre esta hora.
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